¿Y si te dijera que existe una intervención médica, en concreto, un tipo de trasplante, capaz de tratar trastornos del estado de ánimo (como la ansiedad patológica y la depresión mayor) con mejores resultados que los psicofármacos? Y no, no lo he sacado de una película futurista de ciencia ficción. Ya se ha hecho y registrado oficialmente su éxito en seres humanos. Y no, no es un trasplante de cerebro. Es un trasplante de microbiota fecal procedente de un donante sano. Y sí, el procedimiento consiste justo en eso que te estás imaginando[i]. Pues nuestro audaz Dr. James Adams de la Universidad de Arizona lo ha probado en niños con TEA y problemas gastrointestinales… y los resultados superaron todas sus expectativas. Por lo pronto, los síntomas digestivos —la diarrea, el estreñimiento, el dolor abdominal y la indigestión— se redujeron en cerca de un 80%. También se apreció un aumento posterior de la diversidad bacteriana de los pacientes —lo que apunta a una microbiota más sana— y, quizás lo más emocionante, la sintomatología neurológica y conductual mejoró. Y los beneficios se mantuvieron hasta pasados los dos años tras la intervención[ii]. Y ya se postula el motivo: porque el segundo cerebro influye sobre el primero.
La esperanzadora neurogastroenterología nació cuando se descubrió que hay un segundo cerebro en el intestino. No es una metáfora sobre mariposas que aletean sin control cuando vemos a esa persona especial que nos tiene robado el corazón, ni de malas noticias que sentimos como dolorosas patadas en el estómago, no: nuestra barriga cobija a un segundo cerebro autónomo de verdad. Y el descubrimiento que condujo a los neurocientíficos a reconocer su existencia fue la demostración de que el intestino contiene células nerviosas que funcionan por sí solas, sin que el primer cerebro intervenga para nada. Apenas un par de miles de fibras nerviosas conectan el primer cerebro con los cientos de millones de células nerviosas del intestino delgado. Y aunque el maestro de ceremonias oficial del cuerpo sí influye sobre los quehaceres del tubo digestivo, este es perfectamente capaz de funcionar sin su ayuda.
Aunque la especie lleva ubicando el alma en el corazón desde tiempos inmemoriales, la tripa, de hecho, es más inteligente y tiene mayor capacidad para «sentir». El intestino es el único órgano con un sistema nervioso intrínseco capaz de gestionar reflejos en ausencia de orden (o sugerencia) alguna por parte del cerebro o de la médula espinal. Y también da cobijo a todos y cada uno de los neurotransmisores cerebrales. Ahora, si al segundo cerebro no lo maneja el primero, ¿quién lo hace?
La microbiota
[i] Doll, J. P. K., Vázquez-Castellanos, J. F., Schaub, A. C., Schweinfurth, N., Kettelhack, C., Schneider, E., Yamanbaeva, G., Mählmann, L., Brand, S., Beglinger, C., Borgwardt, S., Raes, J., Schmidt, A., & Lang, U. E. (2022). Fecal Microbiota Transplantation (FMT) as an Adjunctive Therapy for Depression-Case Report. Frontiers in psychiatry, 13, 815422. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2022.815422
Chinna Meyyappan, A., Forth, E., Wallace, C. J. K., & Milev, R. (2020). Effect of fecal microbiota transplant on symptoms of psychiatric disorders: a systematic review. BMC psychiatry, 20(1), 299. https://doi.org/10.1186/s12888-020-02654-5
Yang, C., Hu, T., Xue, X. et al. Multi-omics analysis of fecal microbiota transplantation’s impact on functional constipation and comorbid depression and anxiety. BMC Microbiol 23, 389 (2023). https://doi.org/10.1186/s12866-023-03123-1
[ii] Kang DW, Adams JB, Gregory AC, Borody T, Chittick L, Fasano A, Khoruts A, Geis E, Maldonado J, McDonough-Means S, Pollard EL, Roux S, Sadowsky MJ, Lipson KS, Sullivan MB, Caporaso JG, Krajmalnik-Brown R. Microbiota Transfer Therapy alters gut ecosystem and improves gastrointestinal and autism symptoms: an open-label study. Microbiome. 2017 Jan 23;5(1):10. doi: 10.1186/s40168-016-0225-7.

